Rasgos del Shar-Pei: 5 características fascinantes detrás de esas famosas arrugas
Desde arrugas protectoras hasta una lengua azul negruzca, aquí tienes 5 rasgos del Shar-Pei que explican su aspecto y lealtad.

Esas arrugas blanditas y esa expresión seria no son solo para aparentar. El Shar-Pei tiene un aspecto que se reconoce desde el otro lado del parque, y una personalidad que sorprende a muchos dueños primerizos.
A continuación, cinco rasgos del Shar-Pei que ayudan a explicar por qué esta raza resulta tan única, tanto en su apariencia como en la forma en que se relaciona con su gente.
1) Las arrugas del Shar-Pei se crearon para protegerlo
La mayoría de los dueños de mascotas no sabe que las arrugas del Shar-Pei tenían una función práctica mucho antes de convertirse en su sello “adorable”. Históricamente, esa piel suelta y plegada ayudaba a proteger al perro durante las peleas, porque dificultaba que un oponente pudiera agarrarlo con firmeza.
Como la piel no está pegada al cuerpo, un Shar-Pei podía retorcerse y moverse con más libertad, incluso si otro animal lo sujetaba. Es una historia de origen sorprendente para una característica tan icónica, y explica por qué su pelaje arrugado es mucho más que una simple cuestión de estilo.
2) La lengua azul negruzca del Shar-Pei es una rareza genética
Si alguna vez has visto a un Shar-Pei bostezar y te has quedado mirando dos veces, no eres el único. Al igual que el Chow Chow, el Shar-Pei puede tener la lengua de un azul oscuro a azul negruzco, un rasgo poco común en los perros.
Es uno de esos pequeños detalles que hacen que la raza parezca un poco “exótica”, incluso si tu Shar-Pei solo está tumbado en el sofá como si fuera de la realeza.
3) Es una raza antigua con raíces de hace más de 2.000 años
El Shar-Pei no es un perro de diseño moderno: es un alma vieja. Los registros sitúan el origen de la raza hace más de dos milenios en la China rural.
En aquella época, los Shar-Pei no eran solo compañeros. Trabajaban: vigilaban las casas y ayudaban a cazar presas formidables como el jabalí. Esa historia aún se refleja hoy en su alerta, su confianza y su fuerte sentido del territorio.



