Por qué los gatos comen plástico (y cómo detener el hábito de masticarlo)
Los gatos mastican plástico por aburrimiento, estrés, curiosidad o por olores a comida, y puede ser peligroso. Aprende las causas y cómo evitarlo.

Los gatos mastican plástico por aburrimiento, estrés, curiosidad o por olores a comida, y puede ser peligroso. Aprende las causas y cómo evitarlo.

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Te das la vuelta un minuto y tu gato ya está mordisqueando el asa de una bolsa del supermercado o intentando atravesar con los dientes el cable de un cargador. Parece algo casi inocente, hasta que te das cuenta de que los gatos que comen plástico pueden meterse en problemas muy rápido.
Los gatos no suelen masticar plástico porque estén siendo “malos”. La mayoría de las veces es una mezcla de instinto, entorno y simple oportunidad.
Los gatitos y los gatos jóvenes exploran el mundo con la boca. Los envoltorios crujientes, las asas colgantes de las bolsas y los bordes blandos del plástico son, básicamente, un juguete casero. Si alguna vez has visto a tu gato lanzarse sobre un envoltorio como si fuera una presa, esa curiosidad puede convertirse fácilmente en mordisqueo.
Un gato que no tiene suficiente que hacer se inventará una afición, y el plástico está por todas partes. Masticarlo puede convertirse en un hábito para entretenerse solo, especialmente en gatos de interior que no reciben suficiente tiempo de juego, oportunidades para trepar o enriquecimiento tipo rompecabezas.
A los gatos les encantan las rutinas. Una mudanza, un nuevo compañero de piso, un bebé, un horario de trabajo distinto, reformas o incluso mover los muebles pueden poner nerviosos a algunos gatos. Masticar (y lamer) puede funcionar como una conducta de autoconsuelo, parecida a cuando algunas personas se muerden las uñas.
A veces, masticar cosas extrañas es la forma que tiene tu gato de indicar que algo no va bien por dentro. Las molestias digestivas u otros problemas de salud pueden desencadenar conductas orales inusuales, incluido masticar objetos que no son comida.
Muchos dueños no se dan cuenta de lo atractivo que puede ser el plástico solo por su olor. Las bolsas y envoltorios que han estado en contacto con carne, queso, aceites u otros alimentos de olor intenso pueden resultar irresistibles. Puede que tu gato esté “picando” el olor más que el plástico en sí.
Masticar plástico no solo es molesto: puede ser realmente peligroso.
Obtendrás mejores resultados combinando “quitar la tentación” con “ofrecer una mejor alternativa”.
Si a tu gato le atrae la sensación de masticar o el sonido crujiente, ofrécele salidas más seguras:
Si el mordisqueo empezó después de un cambio en casa, busca formas de recuperar una sensación de rutina:
Presta atención a lo que tu gato elige.
Que los gatos coman plástico suele tener una razón: curiosidad, aburrimiento, estrés, molestias estomacales o el olor persistente de la comida. La forma más segura de actuar es quitarles el acceso fácil al plástico y, al mismo tiempo, darles más estimulación y rutinas más tranquilas, para que masticar un asa de bolsa deje de ser lo más emocionante de la habitación.

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